Cabe destacar que, cuando formas parte de un jurado popular, no puedes desvelar detalles ni tampoco partes de las conversaciones mantenidas con otros miembros del jurado que se hayan realizado a puerta cerrada durante la duración de todo el proceso. Por ello, matizar que mi experiencia no detallará los hechos acontecidos durante todo el proceso, sino que el siguiente texto irá enfocada a exponer la experiencia vivida.
Y es que un día lectivo normal, me encontraba yo ya metido en la cama; serían las 10:30 de la noche, luces apagadas, alarma preparada y los primeros bostezos nocturnos empezaban a salir de mi boca… Sonó el timbre y yo bajé de mala hostia pensando que era algún chavalillo haciendo una broma. —Guardia Civil, abra —escuché a través del telefonillo. Ahí me cambió la cara por completo y me pasaron por la cabeza todos los ceda y los stop que me había saltado en la semana previa. —Mierda —solté mientras abría el portero.
Tras alcanzar el umbral de la puerta de mi casa, los agentes con cara seria y tras solo esbozar un buenas tardes (—Cabrones, buenas noches querrán decir —pensé para mis adentros), procedieron a identificarme. Después me dieron un paquete sellado alegando que no sabían qué era y procedieron a marcharse en menos de lo que tardé en asimilar la situación.
Ansioso, como quien recibe un paquete de Amazon, procedí a abrirlo tan rápido como me permitía el tembleque que tenía en las manos. Dentro encontré un manual, unos formularios a rellenar y el documento informativo en el que se explicaba que había sido seleccionado entre otros 30 ciudadanos para actuar en una selección de candidatos para un juicio de nada menos que de asesinato.
En el documento te citan en el palacio de la justicia de tu comunidad autónoma unos días antes de que empiece el juicio por el que has sido convocado, ya que de las 30 personas que han sido preseleccionadas, finalmente solo formarán parte del proceso 9 titulares y 2 suplentes. Para llegar a esa cifra los abogados y el fiscal realizarán una entrevista individual a cada uno de los 30 convocados. En mi caso, las preguntas que me realizaron fueron bastante chocantes.
¿De qué trabajas? ¿Ves series de policías en la televisión?
30 efímeros segundos de conversación fueron suficientes para quedar seleccionado como uno de los 9 titulares definitivos. Las preguntas no fueron las mismas para todos los asistentes; por ejemplo, había un ciudadano que exponía constantemente su malestar por haber sido seleccionado y alzaba la voz constantemente por los pasillos, por lo que el fiscal, anticipándose a los problemas que este sujeto pudiese ocasionar durante las 3 semanas que duraba el proceso, decidió realizarle la pregunta más sencilla: —¿Usted quiere quedar seleccionado? —a lo que respondió con un rotundo no.
Otros alegaron edad, otros compromiso con sus menores a cargo, otros problemas laborales… Pero al final, los que están sentados en el estrado eran los que decidían quiénes se quedaban y quiénes se iban. Aunque tenemos que matizar que cada parte solo podría descartar a 4 candidatos.
Durante todo el proceso de selección, los 30 candidatos nos encontrábamos hacinados en el pasillo exterior de la sala escoltados permanentemente por la Guardia Civil, y entre entrevista y entrevista se hacían pausas para que los magistrados saliesen al servicio o a la máquina de café. El pasillo no tendría más de 50 metros, pero las tres partes (Fiscal del Estado, abogados de defensa y abogados de la acusación) utilizaban esos breves segundos de coincidencia con nosotros, los mortales, para analizarlos de arriba abajo y poder deducir qué candidatos les sería de más apoyo para los fines que defendían (Culpabilidad o inocencia). En esos segundos las apariencias, la compostura, y tu expresión corporal importan y mucho.
Lo dicho, quedé seleccionado y en ese momento no sabía si eso era algo bueno o algo malo. Llamé a mi empresa y les conté lo ocurrido. —No te preocupes, que es una ausencia justificada y el proceso es remunerado. —me dijeron. Y no les faltaba razón, remunerado por el Gobierno, pero descontado de tu nómina. Es decir, que no vas a ganar ni un céntimo más a final de mes, ya que el dinero que te pague el Estado por asistir como jurado (En mi caso unos 800€ por las 3 semanas de trabajo) te será descontado de tu nómina. Cosa que yo desconocía y por no sentirme mal con la empresa, dedicaba mis tardes libres tras salir del palacio de justicia a adelantar trabajo con el portátil desde mi casa. No veáis la cara de gilipollas que se me quedó cuando a pesar de haber seguido haciendo mi trabajo de manera parcial por las tardes, vi esos -800€ en mi nómina.
Llega el día en el que empieza el juicio, y nos dieron acreditaciones para entrar en el palacio de la justicia durante las siguientes semanas. En nuestro caso nos asignaron una sala enorme con pizarras, proyector y un ordenador sin acceso a internet. Ese lugar sería nuestra oficina. En ese momento te sientes extraño, ya que todo era como una película, Nueve personas de oficios variopintos y legas en derecho, serían las encargadas de dictar el veredicto sobre un presunto asesino. ¡Ah! Cierto, que no os lo comenté, y es que los 9 miembros del jurado son los que redactarán el veredicto final y los que con sus palabras leerán la frase que conceda la culpabilidad o la inocencia al sujeto en cuestión. ¿Qué presión, eh?
Tras una breve presentación del entorno de trabajo, llega la hora de coger el ascensor y asistir a la primera sesión. Empiezas a notar la sobriedad del entorno, la guardia civil escolta las entradas y las salidas de la sala y lo primero que me llamó la atención es que este tipo de actos son completamente públicos. Es decir que en la puerta de la sala había prensa y curiosos aleatorios sin pretensiones de hacer nada más que asistir al juicio en toda la mañana. (Imagino que algunos de ellos serían estudiantes de derecho o familiares del acusado.)
En ese momento te das cuenta de que aunque tu nombre sigue siendo secreto, todo el que quiera estar en el juicio va a poder ver quién eres, la prensa no podrá sacarte fotos, eso sí. Pero si es un juicio de bandas o similar (que no fue mi caso) y todos los «amigos» del «presunto» están en la puerta esperando, podrían darse situaciones realmente incómodas, ya que durante las dos, tres o cuatro semanas siguientes, tendrás la misma rutina en las mismas horas, aparcarás en el mismo edificio y tomarás café en el mismo bar.
Lo lees por aquí, y suena frío y lejano, pero recordemos que los casos en los que se citan a los jurados populares en España solamente son los de Asesinato o los que implican de alguna manera un cargo público. El segundo caso es anecdótico, pero cuando se trata de la primera circunstancia tu cabeza no puede evitar el pensar si tu integridad corre algún tipo de peligro.
Pero volviendo al juicio en cuestión; como adelantaba en las próximas 2/3 (o más) semanas pasarás a estar contratado por el Juzgado y harás una media de entre 6 y 8 horas diarias, dependiendo de la cantidad de testigos a los que se entreviste en ese día. Habrá una agenda pre-programada y tú podrás saber si ese día trabajarás solo 4 horas porque nada más hay 2 testigos, o si por el contrario prevés que te tocará comer en el Juzgado porque hay 12 llamados a declarar para esa jornada.
Pero lo más chocante e impactante, es que todas estas sesiones, se realizarán con el/la acusado/a a escasos metros tuyos, en la sala suele haber biombos y demás parafernalia (que uno feliz e ignorantemente piensa que son para proteger tu intimidad), pero están ahí para ocultar a víctimas o similares, por lo que los jurados iremos a «pecho descubierto» y se nos reconocera con facilidad, por que vamos con una botellita de agua, un par de folios y un boli BIC cortesía del estado.
Tras entrevistar a las vecinas que oyeron un grito pero que luego resulto ser un gato, a la supuesta amante del asesino, al amigo del bar y a un sinfín de personajes variopintos que dicen cualquier chorrada para tener sus dos párrafos de gloria en la prensa (se van escribiendo artículos mientras van realizándose las testificales ) llegará la tan esperada fase de deliberación, que es la última parte del proceso.
Llegados aquí tu y tus compañeros deberéis de personaros en el palacio de justicia temprano junto con vuestras maletas y a partir de ese momento se te requisará el teléfono y pasarás a estar custodiado 24/7 por la guardia civil. Esto pueden ser 24, 48 o X horas. Una noche mínimo siempre suele tocar, ya que por experiencias previas de los funcionarios 2 o más no solía ser nunca lo habitual.
Obviamente no duermes en la oficina, por lo que al caer la noche te en un hotel, al que asistes completamente escoltado por coches patrulla y agentes a pie, los cuales se quedarán en la puerta de tu habitación haciendo de guardián de los intereses del estado…. Es decir para que nadie vaya a chismosear contigo. Además tu habitación estará preparada sin televisión y sin teléfono fijo.
En mi caso se me olvido llevar el reloj analógico y no veais que agobio me supuso el no saber si eran las 3 de la mañana o la hora de desayunar.
A pesar de todo esto la experiencia fue una de los cosas más increíbles que me han tocado hacer en los últimos años. Sientes mucha presión y mucha responsabilidad, pero creo que al final todos salimos de allí con la sensación de haber hecho lo correcto.


